Dani Gal conversa con Astrid Wege

Recolectar grabaciones de sonido con significado histórico y presentarlas en nuevas configuraciones, a menudo de manera performativa, es un elemento recurrente en tu trabajo. En la pieza voiceoverhead, por ejemplo, que realizaste junto con Achim Lengerer, haces las veces de DJ y presentas elementos de tu proyecto en curso, Archivo histórico de grabaciones, que contiene material de archivo sonoro de acontecimientos históricos del siglo XX. En el transcurso de la presentación, estas grabaciones se escenifican como material sonoro, que oscila entre una abstracción del material grabado y su contenido real. Un enfoque similar se puede observar en tu pieza Arquitectura sobre el futuro de las conversaciones (2008). También aquí juegas con la (in)inteligibilidad de la palabra hablada y grabada. ¿Qué pensamientos se encuentran detrás de este juego con el lenguaje como material sonoro y vehículo de significado? ¿Y qué te interesa de los documentos históricos mismos y los eventos a que se refieren?

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Alrededor de 2005 empecé a buscar discos de vinilo que documentaran acontecimientos históricos, y me sorprendió cuántos pude encontrar. Esto me llevó a pensar en estas grabaciones como material sonoro puro. Mientras las escucho, trato de ignorar el contenido y percibirlas como objetos de ruido o sonido organizados, términos que vienen de la música concreta. Creo que este método de ver o escuchar material cargado de política de una manera formalista, que por lo demás también he empleado en otras obras, me permite reconocer la relevancia de un evento histórico y encontrar el formato correcto para descubrirla. Esto me da una cierta libertad al trabajar con un documento. Más tarde, cuando uno experimenta la obra, el contenido original se manifiesta a través de los filtros que he construido.

¿Cómo definirías la diferencia entre documentación visual y acústica?

Me interesa la relación entre sonido e imagen, y la pregunta de cómo se afecta nuestra comprensión de los acontecimientos percibidos a través de los medios de comunicación cuando ambos, sonido e imagen, se separan uno del otro. En la historia reciente, la mayoría de personas han experimentado eventos a través de los medios de comunicación, y sólo pocos experimentaron estos eventos de primera mano. Al trabajar con sonidos e imágenes documentados, trato de examinar estas experiencias y comprender cómo la memoria de eventos se puede construir a partir de grabaciones de sonido, imágenes y películas. Uso documentos para mi investigación, pero el resultado que quisiera alcanzar es un lugar de experiencia para el público. Un lugar donde uno puede formular preguntas sobre la relación entre un evento y su construcción a través de sonidos e imágenes.

En la portada del álbum Conversaciones sobre el futuro de la arquitectura (1956), que reúne entrevistas con los principales arquitectos modernistas como Mies van der Rohe, Eero Saarinen, Philip Johnson y Walter Gropius, se lee lo siguiente: “En el caso de la arquitectura, lo mejor es experimentarla. Lo siguiente mejor es ver y leer algo sobre ella. Acaso, lo menos prometedor sea escuchar acerca de ella.” Tu instalación Arquitectura sobre el futuro de las conversaciones realiza un giro interesante: experimentar y escuchar sobre la arquitectura ya no son actos separados, sino que están estrechamente vinculados, pues la velocidad y el volumen de las grabaciones son regulados por los movimientos del visitante a través de sensores en los zócalos de los tocadiscos. ¿Cuál es tu intención con esta interacción de escuchar y experimentar y, al mismo tiempo, la activación del espectador?

El lado B del disco Conversaciones sobre el futuro de la arquitectura, que usé para la instalación Arquitectura sobre el futuro de las conversaciones, incluye la declaración de Mies van der Rohe: “La arquitectura es como el lenguaje (…), cuando uno es realmente bueno con ello, puede ser un poeta.” Quizá esta frase sea un buen punto de partida para hablar sobre el proyecto. El material archivado, las conversaciones grabadas con personas que definieron ciertas formas de entender el espacio en el siglo XX, se refleja sobre la audiencia reunida en la sala de exposición. Los visitantes de la exposición se hacen conscientes de su relación mutua a través de sus movimientos en el espacio, cuando modifican –por medio de su presencia en la sala– la grabación que documenta las ideas de los principales pensadores de la arquitectura moderna. Los visitantes de la exposición van a intentar escuchar el disco, aunque quizá se sientan frustrados, ya que el sonido pierde su consistencia debido a la presencia de sus cuerpos. Esto puede evocar un enfoque diferente, un juego de movimiento en el espacio, pero también genera una composición sonora.

La arquitectura modernista se basaba en un fuerte impulso utópico, en una proyección no sólo del futuro de la arquitectura, sino también de la sociedad a la que representa. Hoy en día, la arquitectura moderna se ha convertido en un futuro pensado en el pasado, similar al término gramatical “Futuro perfecto”, que sirve además como título de la actual exposición. En lo que respecta a tu instalación, ¿cómo ves el futuro de las conversaciones a las que aludes en tu título?

El título es más bien una broma sobre el tono de seriedad que los modernistas adoptaban al intentar definir el futuro de la arquitectura. La idea básica es que la interacción social del público en la arquitectura se define por las conversaciones grabadas sobre la arquitectura. Así surge una pieza sonora abstracta, creada a partir de estas conversaciones.

Aquí no hay nada más que grabaciones es el título de un vídeo de 2005 que indica que de cualquier evento lo que queda es su documentación. Dirige la atención a la pregunta de cómo y desde qué punto de vista se documentan los acontecimientos. Evitar una documentación o la construcción de un memorial siguen la misma lógica, como lo muestra tu película Noche y niebla (2011) tomando el caso de Adolf Eichmann, cuyas cenizas fueron esparcidas en el mar Mediterráneo en 1962. Este incidente parece invocar un escenario similar cincuenta años más tarde, cuando el cadáver de Osama bin Laden fue enterrado en aguas internacionales. La coincidencia de estos dos eventos es accidental, ya que tu película estaba casi terminada cuando el último caso ocurrió. ¿Pero dirías que aquello le añade un nivel más a la recepción de tu obra?

Eso fue pura coincidencia, pero sucede a menudo. Por ejemplo, mi intención no era publicar la película en el quincuagésimo aniversario del proceso contra Eichmann. Y cuando estaba filmando mi video más reciente el verano pasado, sobre la masacre de Múnich de 1972, los periódicos estaban repletos de artículos sobre el tema. Pero esa no fue mi motivación, simplemente ocurrió paralelamente. El evento que mencionas podría ser interesante en relación con la pregunta de cuándo una imagen se vuelve histórica o contemporánea. Esta no es una posición fija. Una foto en el periódico de hoy será mañana una foto de archivo, pero puede reaparecer de un modo inesperado.

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