Con sus 60 años de historia, el Museo La Tertulia es hoy en día una institución emblemática para la ciudad de Cali y un referente de las artes plásticas del país. Cuenta con una colección de más de 1500 obras de arte americano, exhibida en distintas exposiciones temáticas y monográficas en las Salas de la Colección. Con un variado programa de exhibiciones y un componente educativo y cultural articulado y coherente con la región, el Museo se ha caracterizado por ser un escenario para la reivindicación de los valores culturales y la apropiación social de las prácticas artísticas, enriqueciendo la experiencia de las más de 75 mil personas que lo visitan cada año.

La sede actual cuenta con una diversidad de salas de exhibición, un auditorio-cinemateca, un teatro al aire libre, varios espacios de talleres y salas didácticas, y un amplia área de jardines abierta al público. Esta serie de espacios se fueron construyendo bajo el liderazgo de un equipo que siempre quiso estar a la altura de su tiempo y superar los límites asignados tradicionalmente a la provincia. La historia no ha sido fácil y libre de vaivenes, pero gracias al apoyo de cientos de individuos e instituciones, el Museo ha sabido reinventarse varias veces y forjarse un nombre con una identidad muy marcada.

Este enorme complejo cultural tuvo su origen en 1956, cuando un grupo de gestores e intelectuales caleños interesados en la política, el arte y la cultura crean La Tertulia en una casona del tradicional barrio de San Antonio como un espacio de encuentro en tiempos de dictadura. En 1968, y bajo el espíritu general de modernización y crecimiento en la ciudad, se constituye como Museo de Arte Moderno, con la construcción de un edificio diseñado para cumplir los requerimientos técnicos de las exposiciones, siendo el primero en el país de este carácter. En 1971, simultáneamente con los Juegos Panamericanos, tiene lugar en La Tertulia la primera Bienal Americana de Artes Gráficas, para la cual se construyó una nueva sala de exposiciones temporales. El gran éxito de esta primera Bienal le daría un carácter internacional al Museo, y alimentaría la colección de arte con obras gráficas de todo el continente.

En 1975 se fundaría el Auditorio, que pronto se convertiría en Cinemateca, acogiendo el espíritu cinéfilo de la ciudad en los años 70 y 80. Durante esos años, el crecimiento de La Tertulia continuaría con espacios como los talleres infantiles, la residencia, el restaurante, la tienda, y el taller de grabado. Todas estas nuevas construcciones señalarían que el interés del Museo se dirigía no sólo a las exposiciones, sino que tanto la producción como la educación hacían parte fundamental de la misión de la institución, donde seguía primando la idea original de un espacio de encuentro plural y abierto.

Durante el cambio de siglo, la crisis económica y social de la ciudad, marcada por las décadas de auge y decadencia del narcotráfico, presentaría una serie de retos para la financiación y el sostenimiento del Museo. Si bien fueron tiempos difíciles, el Museo nunca dejó de trabajar en llave con la ciudad y sus artistas para mantener la actividad viva.

En la década más reciente, el Museo ha concentrado sus esfuerzos en reacondicionar sus espacios a las especificaciones contemporáneas, tecnificando sus procesos y su equipo. En 2012, el montaje de las salas de la Colección brindarían un espacio idóneo para revisar la historia de la institución y marcarían un nuevo momento de impulso para la actividad de Museo. En 2015, se incorporó un nuevo edificio, La Casa Obeso Mejía, tradicional casa caleña al otro lado del río Cali, que con sus distintos ambientes se integra a la actividad cultural prestando sus espacios para exposiciones, talleres, conferencias, y distintos proyectos que cruzan los formatos y los medios para elaborar distintas cuestiones actuales.