María Gabriela Estrada Loochkartt

Morada
Artista: María Gabriela Estrada Loochkartt (Bogotá, 1995)

 

Ficha Técnica:

Dimensiones: 1.25 m (largo), 1.15 m (alto), 80 cm (ancho)
Materiales: lana virgen
Técnica: tejido a dos agujas

 

Sobre la autora:

Mi obra responde a mi necesidad humana y femenina de habitar. Habitar mi cuerpo, habitar mi casa, habitar para sobrevivir en el mundo. Uso el arte para dar vida a espacios seguros, calientes y así, desnuda, recogerme en mi nido como un animal. Soy una mujer pájara. Vivo en una montaña, en una casita amarilla que hice con mis manos.

 

La casa no siempre está arraigada a la tierra, puede existir en distintos lugares y viajar. Las casas tienen patas. Tejo nidos, casitas que viven y echan raíces en sitios diferentes. Espacios tejidos por mis dedos para ser habitados por los cuerpos y las pieles de otros. Lugares en donde el tiempo se cristaliza por un instante y nos desvinculan del mundo, lugares que escuchan y nos hacen escuchar nuestro ritmo más profundo.

 

Sobre la obra:

‘Morada’ comenzó siendo una extensión de mi anterior obra ‘micasaestucasa’, hace meses comencé a tejer esta pequeña casita de lana. Lo iba a hacer poco a poco, como lo hice con mi casa en el campo, era un proyecto que duraría en proceso un buen tiempo, era para demorarse y tejer durante meses, no existiría temporalmente.

 

El habitar, como el tejido, se construye día a día con el movimiento de los actos. La casa es un lugar para recogerse, así como lo hacen los animales en sus moradas. Con una casita tan pequeña es suficiente, lo importante es poder acurrucarse. Lo que no sabía, aunque a veces me parece que algo presentí, es que venía la cuarentena. Llevaba un año creando alrededor de mi casa, y ahora estaba obligada a quedarme ahí encerrada. Me pregunto si la construí solo para estar tranquila estos días y poder tocar el pasto con mis pies. Comencé entonces a tejer incesante una nueva casa, la casa de mi encierro. Tejí y tejo constante mi propio encierro. Los nudos que se forman entre la lana me sanan.

 

Morada es mi compañía durante este proceso. Tejer es un momento poético de espera. La casa es un ser femenino y con ella comparto mi espera.