Partiendo de la escasa representación de la voz femenina en el campo fotográfico y, en consecuencia, cómo esto ubica de un solo lado a las narraciones alrededor de temas como la memoria y el conflicto en términos amplios, y sobretodo en un contexto como el colombiano en donde la violencia atraviesa, desde distintos lugares, la existencia de la mujer y la relación con su propio cuerpo, se planteó la premisa de hacer visible otras formas de construir narrativas que desafiaran esa voz tradicional.

 

Así, Fractales responde a la urgente necesidad de contar y abordar temas desde la introspección y un proceso íntimo de memoria y construcción del recuerdo, hasta construir relatos que pasan por el cuerpo y lo trascienden, todo esto narrado desde varios proyectos fotográficos. Es así como Mónica Vilá desarrolla territorios simbólicos para referirse a temas como el dolor, la ausencia, las rupturas, las heridas, que no son solo al cuerpo físico, sino a ese territorio inmaterial que siempre es el primero que se vulnera.

 

Mónica reconoce a la fotografía como un lenguaje en sí mismo y no como un recurso para la creación de obra. Con un riguroso trabajo de cinco años, ella muestra una obra minuciosamente tejida desde formas de abordar propias de lo literario, construyendo un lenguaje y relaciones entre cada proyecto, a través de una intimidad que logra imbricar, posibilitando adentrarse en ella y las reflexiones que realiza, a través de sus diarios y textos con elementos ficcionales. Todos estos elementos en conjunto conducen a una aprehensión, comprensión y potencialización de su trabajo.

 

Ella enfrenta intuitivamente lo cotidiano y observa las relaciones que se tejen con nuestros propios cuerpos. Temas como la enfermedad, los rastros, la fragilidad y, posteriormente esa mirada particular sobre su humanidad, la traslada a las susceptibilidades ajenas. De esta manera, quien se acerca a su obra puede establecer relaciones directas que confronten y reflejen, representen y atraviesen a la humanidad de un ser, vulnerabilidades y situaciones que nadie quiere ver, y que se ocultan y no se buscan enfrentar.

 

Esas miradas desde el cuerpo se relacionan también con lo material, otro tipo de manifestación de la fragilidad que deviene en la acumulación de objetos, que a su vez son revelados a través de la fotografía. Es una forma de traer al presente el recuerdo, con una visión renovada de lo que fue; podrían ser cualquier cosa, pero ella los convierte en algo preciado y trascendental, punto de inicio de su exploración, del juego, de la casualidad y la obsesión, de todo un lenguaje propio que nace de la literatura, que se permea por lo corpóreo y se transforma en imagen fotográfica.

 

Colectivo Calidoscopio

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